Las zonas bajas de la región de Hellas -- que es la cuenca de impacto más grande de Marte-- a menudo muestran complejos grupos de crestas bandeadas, fosas y simas. Este tipo de bandas sugieren que el material de la superficie ha fluido y se ha retorcido viscosamente como si fuese caramelo masticable. La orientación de las crestas y los grupos de estas
apuntan a la dirección del flujo, llamadas líneas de corriente.
Hacemos de este paisaje incluso un lugar más complejo cuando vemos que las crestas a menudo están desconectadas. Desaparecen abruptamente, se rompen en segmentos desordenados y a veces aparecen desplazados. Estos fragmentos mezclados dan una imagen inicial de que partes de estos flujos se han separados de otros. Alternativamente, la región entera podría haber sufrido una gran erosión desde que se formaron las crestas con aspecto de caramelo masticable. En este caso, el flujo podría haber sido bastante más complejo y tridimensional, de tal manera que las partes que vemos desconectadas eran de hecho zonas donde el flujo transicionaba hacia arriba y hacia abajo con respecto al plano actual de la superficie de erosión. De esta manera solo vemos una sección de una serie de torsiones mucho más complejas, algunas de las cuales siguen enterradas bajo el suelo.
En la actualidad se desconoce de que está hecho este material parecido al caramelo masticable. Rocas duras y blandas, como también el hielo y hielo rico de derrubios rocosos, se pueden deformar y fluir con tiempo y bajo la fuerza de la gravedad y presiones existentes a gran profundidad bajo la superficie. Más tarde, la erosión diferencial de las rocas duras y blandas o de los materiales con hielo mezclados en bandas y estratos podría dar lugar a las crestas, fosas y simas que observamos hoy.
Traducción: Nahúm Méndez Chazarra