
NASA/JPL-Caltech/UArizona
La superficie de Utopia PlanitiaESP_032108_2240Inglés
Los paisajes marcianos frecuentemente deben su existencia al agua líquida y al hielo. Esta fotografía muestra un par de formaciones geológicas que podrían ser el resultado de la pérdida de grandes cantidades de hielo subsuperficial: hundimientos formando fracturas poligonales y grandes depresiones onduladas. En conjunto a estas formaciones se las llama “termokarst”.
El hielo generalmente es fuerte y resiste el peso del suelo que tiene encima. Pero cuando se pierde por fusión o sublimación la capa que soporta este peso puede hundirse sobre el hueco dejado por el hielo perdido formando una cavidad que va creciendo con el tiempo. El aspecto de las depresiones resultantes nos puede ofrecer pistas (y provocar preguntas) sobre el origen del hielo.
Bajo condiciones climáticas apropiadas se puede formar hielo que se acumulará, estacionalmente, una red de fracturas verticales que aparecen cuando el suelo “rico en hielo” se contrae cada invierno. En la Tierra a esta forma de hielo subsuperficial se la llama “cuña de hielo”. Se necesitan condiciones especiales para que este hielo se acumule y se convierta en en grandes cuñas, principalmente temperaturas templadas y abundante agua superficial. Una gruesa capa de suelo blando empapado en agua que le permita filtrarse hasta las grietas de contracción abiertas, con el permafrost por debajo. Más tarde la pérdida de estas cuñas de hielo, por ejemplo por sublimación, origina las profundas depresiones que formarán la característica red de grietas.
Del mismo modo las grandes y agrietadas depresiones podrían indicar un pasado climático de charcas congeladas o de acumulación de nieve, por el viento, en depresiones del terreno. Estas acumulaciones superficiales de hielo podrían haber sido después cubiertas por arena o polvo. Por otra parte el más frío y seco clima actual de Marte no permite la formación de ninguna de estas formas de hielo enterrado. Sin embargo estas formaciones apuntan a un clima más cálido, pero aún frío, en el pasado.
Traducción: Rubén Martín-Benito